Qué ver en Ciudad de Panamá: los lugares que no te puedes perder
Ciudad de Panamá me sorprendió desde el primer día. En este artículo te cuento los lugares que visité, desde el Canal hasta la Isla Taboga, con curiosidades históricas y todo lo que necesitas saber para aprovechar tu viaje al máximo.
Última actualización:
4 March 2026
Palabras clave:
#Tips#cosas-para-hacer
Lina Avila Henao
Creadora
Dicen que Panamá es un Miami chiquito, o al menos eso era lo que yo había escuchado antes de ir. La verdad es que es un destino que no decepciona. Es una ciudad con un aire de negocios, sofisticada, pero a la vez caribeña. Caliente, muy caliente, pero con una brisa fresca y con una energía que atrapa desde el primer día. Lo que más me sorprendió es que siendo tan moderna, Panamá no ha perdido su alma latina. La oferta gastronómica es abundante y hay para todos los presupuestos. Quédate leyendo que te voy a mostrar todo lo que hay para ver y hacer.
El Canal de Panamá
Es el plan que no puedes perderte, y lo digo en serio, yo lo pondría como número uno en mi lista. El Canal de Panamá es una de las obras de ingeniería más audaces de la historia moderna, y verlo en persona es una experiencia que va mucho más allá de lo turístico. Conecta el océano Atlántico con el Pacífico y reduce el viaje marítimo entre los dos océanos en miles de kilómetros, lo que lo convierte en uno de los puntos de comercio más estratégicos del mundo.
Curiosidad: Los franceses intentaron construirlo primero a finales del siglo XIX, liderados por Ferdinand de Lesseps, el mismo que construyó el Canal de Suez. Fue un fracaso monumental: más de 20.000 trabajadores murieron principalmente por fiebre amarilla y malaria, y el proyecto quebró. Fueron los estadounidenses quienes lo terminaron en 1914, después de resolver el problema de las enfermedades tropicales gracias al trabajo del médico cubano Carlos Finlay, quien descubrió que el mosquito era el vector de transmisión.
Desde el centro de visitantes de Miraflores puedes ver en tiempo real cómo los barcos atraviesan las esclusas. No todos son de carga, también pasan cruceros, barcos pequeños y pesqueros. Recuerda que para visitar el canal debes planear tu visita, y en este artículo te doy los mejores tips para hacerlo.
Casco Viejo
Si hay un lugar en Ciudad de Panamá que te transporta en el tiempo, ese es el Casco Viejo. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, este barrio tiene fachadas coloridas, calles de adoquín y una historia de piratas y destrucción.
Curiosidad: En 1671, el pirata galés Henry Morgan atacó y arrasó con la ciudad original, conocida hoy como Panamá Viejo, dejándola en ruinas. Lo curioso es que Morgan no era exactamente un pirata independiente, sino un corsario que actuaba con permiso de la Corona Británica para atacar colonias españolas. Después de destruir Panamá, fue paradójicamente nombrado caballero por el rey Carlos II de Inglaterra. La ciudad fue reconstruida en una nueva ubicación, que es lo que hoy se conoce como el Casco Viejo.
Hoy el barrio convive entre edificios restaurados con balcones floridos y ruinas que todavía cuentan esa historia. Es perfecto para caminar sin prisa, tomar un café y perderse entre sus callejones.
Mercado de Mariscos
Para los amantes de la comida de mar, este mercado es una parada obligatoria. Aquí puedes ver la variedad de pescados y crustáceos frescos que llegan directamente de las costas panameñas, y si tienes hambre, no hay mejor excusa para sentarte a comer en uno de sus restaurantes.
Curiosidad: Panamá tiene costas en dos océanos al mismo tiempo, el Atlántico y el Pacífico, lo que le da acceso a una variedad marina que pocos países del mundo pueden presumir. Los pescados y mariscos que encuentras en este mercado pueden venir de cualquiera de los dos lados.
El ceviche panameño tiene su propio estilo: fresco, con bastante limón y un toque picante, y va perfecto acompañado de galletas saladas, patacones o pescado frito.
También puedes pedir filetes de pescado, camarones, langosta, lo que quieras. Una experiencia auténtica y muy económica.
La Cinta Costera
La Cinta Costera es una de esas joyas urbanas que tienen pocas ciudades latinoamericanas. Es una vía que se extiende por varios kilómetros a lo largo de la bahía, y es el lugar favorito de locales y turistas para salir a correr, andar en bicicleta o simplemente caminar con vista a los edificios de la ciudad.
Curiosidad: Lo que hoy es la Cinta Costera era antes una zona de relleno sobre la bahía de Panamá. Es literalmente tierra ganada al mar, construida para descongestionar el tráfico de la ciudad y devolverle a los ciudadanos un espacio público frente al agua. Entre toda esa modernidad, aparecen los mapaches. Son completamente salvajes pero están tan acostumbrados a la presencia humana que deambulan sin ningún miedo. Una de esas escenas inesperadas que definitivamente vas a querer fotografiar.
La Calzada de Amador
La Calzada de Amador es uno de esos lugares donde el tiempo pasa sin que te des cuenta. Es una franja de tierra que conecta cuatro islas pequeñas con el continente, bordeada por el mar en ambos lados y con una vista directa a los edificios de la ciudad y a la entrada del Canal de Panamá. Es perfecta para caminar sin prisa, y el atardecer desde aquí es de los más bonitos que vi en todo el viaje.
Curiosidad: La calzada fue construida originalmente por el ejército de Estados Unidos usando las rocas y tierra que se excavaron durante la construcción del Canal de Panamá. Lo que hoy es un paseo tranquilo nació literalmente de los escombros de una de las obras más grandes de la historia. Hoy alberga restaurantes, bares y una vista que, especialmente al caer el sol, justifica completamente la caminata.
Torre de Pandora
En medio de la arquitectura moderna de Panamá, la Torre de Pandora es un edificio que llama la atención por su forma en espiral, completamente distinta a todo lo que la rodea.
Curiosidad: Fue diseñada por el arquitecto panameño Augusto Vilanueva y su forma helicoidal no es solo estética, sino que está pensada para maximizar las vistas al mar y a la ciudad desde cada apartamento. Es un edificio residencial de lujo, pero su arquitectura es tan llamativa que merece una parada aunque sea para contemplarla desde afuera. Un recordatorio de que Panamá toma muy en serio su identidad como ciudad cosmopolita.
Punta Paitilla
Punta Paitilla es el corazón financiero de la ciudad, donde se concentran los rascacielos, los bancos y las empresas internacionales. Es el Panamá moderno y próspero en su máxima expresión.
Curiosidad: Panamá es considerado el segundo centro bancario más importante de América Latina, después de São Paulo, y alberga más de 80 bancos internacionales. Parte de ese poder financiero tiene raíces históricas: desde la época colonial, Panamá fue el punto de paso obligado para el oro y la plata que España sacaba de Sudamérica. La posición geográfica siempre fue su mayor activo. La vista desde los edificios de Punta Paitilla es espectacular, especialmente al atardecer.
Iglesia del Carmen
Una de las iglesias más hermosas y queridas de la ciudad. Su fachada neogótica, con dos torres simétricas que se elevan hacia el cielo, la convierte en una de las postales más reconocibles de Panamá.
Curiosidad: La iglesia fue construida entre 1947 y 1949 por la comunidad carmelita, y su estilo neogótico es bastante inusual para una ciudad tropical latinoamericana, donde predominan las iglesias de estilo colonial español. Esa combinación entre arquitectura europea y contexto caribeño le da un carácter único. Es un lugar de mucha devoción para los panameños y aunque no seas muy de iglesias, su arquitectura justifica completamente la visita.
Planes cerca de la ciudad: Isla Taboga
Si quieres escapar del calor y el ritmo de la ciudad por un día, Isla Taboga es la respuesta perfecta. Conocida como la isla de las flores, está a menos de una hora en ferry desde el puerto de Panamá.
Curiosidad: Isla Taboga fue uno de los primeros asentamientos españoles en el Pacífico americano, fundado en 1515. También fue base de operaciones de los corsarios que navegaban por estas aguas, y según la historia, el mismísimo Francisco Pizarro partió desde aquí hacia la conquista del Perú. Hoy es todo lo contrario a ese pasado turbulento: playas tranquilas, aguas cálidas y un pueblo pintoresco que parece detenido en el tiempo. El contraste perfecto para cerrar una visita a Ciudad de Panamá.
Para cerrar
Ciudad de Panamá es de esas ciudades que te sorprende porque no sabes muy bien qué esperar, y termina dándote mucho más de lo que imaginabas. En pocos días puedes pasar de contemplar una de las obras de ingeniería más importantes del mundo, a perderte entre los callejones históricos del Casco Viejo, comer ceviche fresco en un mercado local y terminar el día viendo el atardecer desde la Calzada de Amador. Eso es Panamá: moderna y antigua al mismo tiempo, caribeña y cosmopolita.
Si estás planeando tu visita, no necesitas mucho tiempo para enamorarte de ella. Pero te advierto: es de las ciudades que te dejan con ganas de volver.
Lina Avila Henao
Creadora